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Correrá durante 900 días entre Ushuaia y Alaska para apoyar el lenguaje de señas

Durante el primer día de 2019 Juan Pablo Savonitti dio el primer paso de un largo viaje solidario de 35 mil kilómetros. En diálogo con Infobae, contó cómo se preparó y dio pormenores de la travesía. “La clave es la paciencia”, aseguró

La celebración de fin de año del ultramaratonista argentino Juan Pablo Savonitti no duró más de dos horas después del brindis de la medianoche. Se fue a dormir temprano porque tenía que prepararse, concentrarse, focalizarse pensando en el día siguiente. Es que mientras la mayoría descansó en las primeras horas del 2019, para él no hubo feriado. Ayer fue el primero de los casi 900 días que lo esperan en una travesía increíble: unir a pie las ciudades de Ushuaia, en Argentina, y Bahía de Prudoe, en Alaska.

La idea tiene detrás dos motivos: por un lado el deseo de épica del atleta, inspirado en Sean Conway, un deportista londinense que cruzó Reino Unido corriendo, nadando y en bicicleta; y por otra parte, un fin solidario. Con este viaje llama a recaudar fondos que luego se destinarán a la Federación Mundial de Sordos. Su bandera es el apoyo de la Lengua de Señas para favorecer la inclusión e integración de las personas sordas.

El viajero partió el primer día de 2019, a las 11, desde el Paseo de las Rosas. La primera meta fue llegar a Villa Marina, a 61 kilómetros de donde empezó. Circulando mayormente por la ruta 40 atravesará el país. En el Paso de Jama conectará con Chile. Desde allí, el camino por Panamericana lo llevará por Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala, México, Estados Unidos y Canadá. Espera llegar en dos años y medio. Tiene confianza en lograrlo. Está acostumbrado a enfrentar largas distancias.
Savonitti tiene 36 años y desde la infancia está relacionado con el deporte. “De chico jugaba al básquet, al voley, hacia karate y, entre los 16 y 18 años, hasta hice atletismo. Mi disciplina era los 400 metros”, contó a Infobae.

Con el ultramaratonismo comenzó a ligarse a mediados de 2016, cuando un compañero de trabajo -por entonces era empleado en una empresa informática- le comentó acerca de una carrera de 100K en una montaña que se veía desde su oficina en Sofía, Bulgaria. Esta charla se dio dos días antes de la competencia, lo cual no impidió que el argentino se las rebuscara para poder participar. La experiencia lo fascinó y desde entonces corre dos carreras al mes, casi todas en Europa.
Por la crisis que azotó al país en 2001, hace 17 años que Savonitti vive en el exterior. Se convirtió en un trotamundos. Recorrió el Globo como empleado en un crucero (trabajaba seis meses abordo y descansaba dos meses en tierra). Residió en Francia, Italia, Suiza, Reino Unido y Rusia. “Sinceramente no te sé decir dónde vivo”, reconoce en la actualidad.

En los últimos años se había asentado en Bulgaria hasta que en mayo de 2018 viajó a Buenos Aires. Como parte de los preparativos del actual viaje decidió correr 1150 km de Posadas a Buenos Aires por la ruta 14. “Fue una simulación de lo que será este viaje para poder calcular tiempos, las paradas, la logística, las comidas”, explicó.

La hoja de ruta de la travesía marca 35000 km. Será una aventura intensa y que tendrá varias desviaciones “para conocer lugares turísticos” que le atraen, como “el Machu Picchu, el Desierto de Atacama, el Parque Nacional Yellowstone y la Costa Californiana”. Su marcha se puede observar en la página web, con el seguimiento en tiempo real por medio de un GPS que se actualiza cada dos minutos y medio.
Por el territorio nacional lo acompañará Urbano Cardozo, un catamarqueño de 79 años, quien desde la muerte de su mujer suele hacer de sostén a corredores aventureros, como por ejemplo Rodolfo Rossi, quien corrió en 2015 de La Quiaca a Ushuaia. Luego, irá solo, “con un carrito” que llevará atado a la cintura y en el que cargará “ropa, víveres, carpa para dormir y todo el equipamiento necesario”.

“Planeo recorrer cerca de 50 km por día. Lo ideal es empezar a la mañana temprano, hacer unos 20, 25 y después descansar, hacer una pausa, comer algo, tal vez dormir una siesta y luego seguir por otros 25 más”, detalló, indicando además que tratará de no circular de noche.
“Este proyecto no lo llamo una carrera porque no compito contra nadie”, aclaró Savonitti. Lo define como “una expedición que persigue una causa solidaria”, para la que se propondrá metas pequeñas. Cree que lo mejor es ir día a día. “La clave es la paciencia”, aseguró.

Aunque trata de planear y prevenir cada paso, sabe que pueden surgir imprevistos. “Soy consciente que puedo enfrentarme situaciones de riesgo”, sostuvo. También sabe que por esta aventura se perderá acontecimientos familiares, cumpleaños, fiestas de fin de año. “Es parte del juego que decidí jugar”, finalizó la charla antes de salir a correr en un entrenamiento previo.

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