11132019Headline:

El descargo de una docente que le negaron el mate por no colaborar con la yerba

“No solo sé que soy pobre sino que me lo refregaron en la cara”, escribió la maestra Belén Giménez.

“Soy pobre, sí, siempre lo fui, mi familia lo es, siempre viviendo con lo justo y necesario para sobrevivir porque eso no es vivir. Y así pasan los años. Estudio y trabajo. El trabajo siempre me quitó horas de estudio y el estudio me impidió buscarme un buen trabajo, siempre tuvo que ser uno que me ocupe medio día para poder cursar a la tarde y eso significa que siempre gané poco”, comienza explicando.

Y continúa: “Por eso, por la situación del país y por otras tantas, aún no he logrado eso que llaman estabilidad pero igualmente tengo un techo y tengo comida, mala, muy mala, pero me permite andar”.

“Me negaron un mate en la sala de profesores de una escuela, un mate que no preparé (porque sé cómo es la cuestión de la “colaboración” para cosas de uso común y como no puedo seguir colaborando, siempre me llevo hasta el papel higiénico) pero un colega que lo preparó, me convidó y me lo dejó cuando se retiró del lugar. Me lo negaron, me cerraron el pico del termo y me lo sacaron porque yo no colaboro con la yerba (no es necesario aclarar que esa yerba iba derecho al tacho de basura porque ya estaba usada y todos debíamos entrar a clases. Perdón por tomar algo usado)”.

Y para describir lo que sintió, Giménez expresó: “No solo sé que soy pobre sino que me lo refregaron en la cara, me sentenciaron a no tener derecho a un mate porque no pongo plata. Yo con 32 años me sentí mal, no hace falta cuestionarme cómo se sentirán los niños que no pueden dedicarse a jugar, a ir a la escuela, cómo se sentirán aquellos que no tienen nada porque les quitan todos sus derechos”.

“Por suerte, al otro lado de la puerta, hay otras colegas y una de ellas me abrazó y ese abrazo me sanó como nada, ese abrazo me dijo que hay que seguir peleando, ese abrazo me salvó la vida”, finalizó la docente.

TELEFE

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