11222017Headline:

El Senasa resolvió el misterio del “chupacabra” que mató a decenas de animales en Córdoba

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) detectó la causa de la misteriosa muerte de animales en la zona del Valle de Punilla, en Córdoba, que era transmitida por un supuesto “chupacabra”: un foco de rabia paresiante, que es transmitida por murciélagos.

Según informó Cadena 3, los vecinos creían que se trataba del “chupacabras”. Y el pánico general se redobló cuando José Gonçalvez, un brasileño residente en la zona de Charbonier, en el Valle de Punilla, dijo que logró fotografiarlo.
“Es como un murciélago muy grande, como del tamaño de un águila, y ataca caballos y vacas en el cuello o debajo de la cola, donde puede sacar sangre”, decribió Gonçalvez.

Finalmente, los técnicos del Senasa confirmaron que se trata de rabia paresiante, una enfermedad epidémica y recurrente causada por el virus rábico transmitido por el llamado “vampiro común” o Desmodus rotundus, un muricélago que habita en todo el continente americano, desde México hasta la Argentina.

El Senasa ordenó a fines de abril un área de vacuación de ganado bovino, porcino, equino y rumiantes menores, en parte de los departamentos de Cruz del Eje y Punilla, en 10 kilómetros alrededor de un establecimiento cercano a San Marcos Sierras en el que se detectó el foco.

El virus en cuestión afecta principalmente a los bovinos, a los equinos, y con menor frecuencia a otras especies domésticas, a algunos animales silvestres y al hombre, por lo que recomendaron no entrar en contacto con animales afectados y denunciar inmediatamente al Senasa.

“Aunque la dispersión del virus rábico a los tejidos periféricos del bovino no es abundante, el contacto con bovinos rabiosos implica riesgo de contagio para el hombre. Los contactos con bovinos rabiosos ocurren principalmente cuando se intenta medicarlos por vía oral o cuando se piensa que la disfagia que se observa en la mayoría de esos animales es consecuencia de una obstrucción alimentaria del esófago y se intenta la desobstrucción manual. También, cuando se faenan animales rabiosos o que están incubando rabia, y en las prácticas de manejo con esos animales”, indicó el Senasa en su página web.

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