10232018Headline:

Joven enfermero piquense fue entrevistado por diario La Nación

Jeremías Vázquez, de 27 años, es enfermero de profesión y estudia medicina en la Universidad de Buenos Aires. Sustenta sus estudios con mucho esfuerzo, trabajo y el apoyo incondicional de sus padres que residen en la ciudad de General Pico. En base a su gran labor en el hospital Británico, fue entrevistado por diario La Nación donde contó que se dedica a la enfermería debido a un grave episodio que sufrió en su adolescencia.


La semana anterior, el prestigioso diario La Nación publicó un importante informe con estadísticas incluidas sobre la profesión de enfermería, calificándola como ‘una carrera con poco marketing pero más necesaria que nunca’.

Según este portal nacional, la enfermería “carga con un estigma del pasado, una imagen estereotipada y poco valorada socialmente”. La misma nota da a conocer que escasean la cantidad de estos profesionales en el país (hay 2 enfermeros cada 10.000 habitantes, cuando la proporción satisfactoria según la Organización panamericana de la Salud es del doble) y que hay distintos programas impulsados por el Ministerio de Salud de la Nación y el gobierno porteño que fijaron como meta -para 2020- la formación de unos 50.000 nuevos enfermeros.

Enfermería es una profesión que tiene pleno empleo, y la demanda es tan alta que uno de los desafíos más grandes es que los estudiantes no abandonen la formación. Algunos ya salen a trabajar antes de obtener la matrícula, y son muy pocos los que después de obtenerla continúan con la licenciatura.

En ese marco es que fue entrevistado el piquense Jeremías Vázquez que en su adolescencia fue asaltado en la calle y herido con un arma blanca. El cuidado que recibió durante esas semanas en el hospital fue decisivo no solamente para su recuperación, también para su futuro profesional. “Me sentí en deuda, y me vi en ese lugar ayudando a otros a recuperarse. El trato cercano que recibimos mi familia y yo durante mi internación de parte de la enfermera fue increíble”, confesó Jeremías, que luego de haberse recibido de enfermero universitario va por la licenciatura.

En diálogo con La Reforma, Jeremías Vázquez indicó que impulsarse a estudiar no fue una decisión fácil de tomar. “Fue todo un logro para mi y mi familia, que sin su apoyo no lo hubiera logrado, pero las cosas se fueron dando y me vine a Buenos Aires. Curso en la UBA y en la Universidad Isalud, curso todos los días y los horarios varían pero trabajo de lunes a viernes en el turno de 7:00 a 14:00 horas”.

Respecto al correr de sus días en la gran ciudad, el entrevistado piquense contó que “mis días a veces complicados y a veces no. Lo típico que padecemos todos, aunque a veces necesito el apoyo de alguien y estar solo cuesta el doble. Pero estoy tranquilo, todo sea por mi objetivo”, calificó.

Jeremías desea especializarse en traumatología o emergencias, “me gusta la adrenalina de trabajar bajo presión”, dijo. “Este hospital -Británico- es una sede de la UBA y por suerte puedo estar acá aunque no tenía ni idea de cómo era ni menos en dónde estaba”, destacó entre risas.

“Estudié directamente en el hospital con grandes y excelentes profesores e hice mis prácticas ahí mismo, cursos y demás. Entonces, cuando apenas me recibí, me llamaron para que trabajara en este hospital, algo muy bueno porque ya conocía todos los servicios y a los que trabajan, son como mi segunda familia”, consideró el joven.

Estereotipo

Jeremías le contó a diario La Nación y también a esta redacción que ha tenido que luchar contra una cuestión de género. “¿Vas a estudiar enfermería? Eso es de mina”, le dijeron más de una vez. “Pero depende de uno romper con esos prejuicios. Enfermeros varones hacen falta, sobre todo en tareas de cuidado donde se necesita más fuerza, como puede ser con un paciente hombre que tiene politraumatismos y que no puede moverse. Somos más que antes pero aún pocos. De 50 que nos recibimos el año pasado en el hospital Británico, apenas 10 éramos hombres”, estableció.

Además, el profesional piquense estudia medicina. “Va un poco lento el asunto, pero es como dicen ‘lento pero seguro’, ¿no? Aparte la idea no es hacer apurado las cosas porque sino no se disfruta, amo trabajar de lo que trabajo, ser enfermero me ayuda a estar capacitándome todos los días, aprender y ser mejor en el trato con para mis pacientes, y aun más, si se van de alta, vale la pena todo”, expresó.

Consultado sobre su ciudad, sus raíces, el joven de 27 años manifestó que “se extraña a mi Pico querido, mi familia, mis amigos y toda su gente. Tengo todo allá, gran parte de mí, no lo negaré. Pero hay que ser fuertes y continuar”, aseveró con un tono convencido.

“No sé qué me deparará la vida, lo dejo todo en sus manos, pero espero en algún momento volver a mi cuidad y ayudar en todo lo que pueda. Aún falta para eso, prefiero no apurarme”, respondió.

Jeremías agradeció a sus papás, a sus profesores ‘que son unos genios’, también a sus amigos quienes le brindan apoyo en los momentos más difíciles y “a mis pacientes que con sólo decirme ‘gracias’ cuando se van de alta, vale cada minuto sin dormir”, consideró.

“Mi expectativa es seguir capacitándome para adquirir más y mejores conocimientos, y mi sueño sería lograr romper con los paradigmas actuales y que las futuras generaciones no tengan miedo en buscar sus sueños, no existen los límites”, culminó.

La Reforma

 

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