08202017Headline:

Pampeanos al Mundial de Tango

Rosana Creby y Claudio Cluster inician hoy en Buenos Aires una esperanzada participación en el Campeonato Mundial de Tango organizado por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Competirán con más de quinientas parejas provenientes de diversos lugares del país (entre ellas, cuatro de La Pampa), y de otras naciones. “Más allá de la instancia a la que lleguemos, ya el solo hecho de participar será una gran experiencia”, afirmaron ayer los bailarines piquenses en la redacción de La Reforma.

La pareja se mantiene unida en la vida y en la danza. Iniciaron su aprendizaje conjunto hace quince años, tomaron algunas clases, siguieron publicaciones a través de youtube, miraron atentamente a otros bailarines y practicaron durante muchas horas. En las últimas semanas, ante la inminencia del certamen internacional a desarrollarse en Buenos Aires, la casa familiar abunda en los compases tangueros tres veces al día. De 7:00 a 8:30, apenas empieza el día, luego a la hora de la siesta y también cuando termina la jornada laboral Rosana (43) y Claudio (51) ensayan las diferentes intervenciones al ritmo del 2 x 4.

Él es comerciante, ella peluquera. Para ambos la participación en el Mundial de Tango representa tantas expectativas como esfuerzos, ya que mientras permanezcan en competencia, atravesando sucesivas instancias eliminatorias, paralizarán sus actividades económicas. “Esto lo hacemos todo a pulmón y por cuenta propia”, sostuvieron en la redacción de La Reforma.

“El tango nos cambió la vida. Fue realmente así, nuestras vidas se dividen entre un antes y un después de dedicarnos a esto”, expresaron en tono de vivo entusiasmo. Los bailarines piquenses cultivan el estilo “de salón”, al que valoran y destacan porque se trata de un modo de bailar “pegado al piso, elegante, sobrio, respetuoso de las demás parejas que están en la pista.

Por el contrario, el tango de escenario “es para los que bailan solos y hacen otros movimientos que serían imposibles en una pista”, deslindaron. En apoyo de esa afirmación comentaron sobre las experiencias que registraron en su paso por diferentes milongas de Buenos Aires. “Allí tienen incluso a los comisarios de pista, que son los que te advierten si estás molestando a las demás parejas con algunos movimientos. Y si no cambiás te sacan de la pista”, recordaron.

Las primeras intervenciones en el Mundial de Tango de Buenos Aires se llevarán a cabo en la Usina de Arte, en el barrio de La Boca. La final se desarrollará en el Luna Park.

Este año la pareja piquense ganó un concurso de tango en la localidad balnearia de Monte Hermoso, en el mes de febrero. “Nuestros conocidos nos venían alentando para que participemos del Mundial, ya habíamos sido invitados en los últimos años, pero por distintos problemas no pudimos ir. Y finalmente este año nos damos el gusto”, celebraron.

“El tango -marcaron finalmente- se aprende bailando, y lo difícil es llegar a hacerlo bien y que parezca fácil. Se siente, es una pasión, entra por los oídos, pasa por el corazón y se manifiesta en el cuerpo. El tango-salón requiere de un buen abrazo, del contacto con la pareja y sintiendo como fluye la sangre con cada compás”

La Reforma

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